ENTREVISTA AL ASTROFISICO DR. JOSEP MARIA TRIGO

por: Ing. Ester Letrica

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El Dr. Josep Maria Trigo i Rodríguez ocupa desde 2004 el cargo de Coordinador de la Sección Materia Interplanetaria de la LIADA y es  Miembro de su Concejo General.. 

Hacer un resumen de todo lo que ha hecho este valenciano, quien el 3 de julio cumplirá 35 años, es casi imposible. 

Un fanático de los meteoros desde siempre, astrónomo aficionado a los 14 años, consigue trabajo a los 19 años en el Planetario de Castellón mientras estudia Física , para finalmente obtener en el 2001 su doctorado cum laude en Astrofísica en la Universidad de Valencia . 

Además se hace tiempo para escribir libros y numerosos artículos científicos, así como para participar en incontables sociedades y agrupaciones astronómicas, siendo socio fundador de algunas de ellas. 
Temo omitir algo, por lo que los remito a la página http://www.spmn.uji.es/ESP/trigo.html donde podrán consultar su currículum vitae y también algunas de sus publicaciones. 
Josep Trigo actualmente reside en Los Angeles, California, USA, donde es investigador en el Institute of Geophysics & Planetary Physics de la Universidad de California, (UCLA). En este centro investiga los procesos primigenios de la formación de los meteoritos primitivos, las condritas carbonaceas, en el Sistema Solar y en los discos protoplanetarios de otras estrellas.


J
osep M. Trigo frente a su despacho en 
UCLA con el fondo de dos secciones delgadas de los fascinantes meteoritos Semarkona y Yamato 81020

Desde Los Ángeles se comunicó conmigo para concederme gentilmente esta entrevista:

Ester L.: Me cuentas que tu interés en la astronomía comenzó con el cometa Halley ¿Lograste verlo?


Josep T. :
Cada semana varias veces, hasta unas 30 veces. Enviaba las observaciones a  la International Halley Watch y LIADA ¡Que tiempos!

 

Ester L.: Y tu interés  en los meteoritos y asteroides ¿Como comenzó?


Josep T. :
Era un apasionado, ya entonces, de los planetas (me carteaba con el Dr Agustín Sanchez Lavega quien ya empezaba a despuntar), pero desde mis primeras observaciones en el campo los meteoros llamaron mi atención y lo poquito que sabíamos de estos fenómenos entonces, (nuestra bibliografía era limitada),

También me dediqué a seguir ocultaciones de estrellas por asteroides. Todo lo relacionado con la materia interplanetaria me fascinaba.

 

Ester L.: Comenzaste en la LIADA cuando tenías 15 años. ¿Cómo fue que te asociaste?

 

Josep T. : Fue en torno a 1985 cuando escribí a la LIADA y comencé mis primeros contactos con Latinoamérica. Era muy joven e hice grandes amigos con los que compartir el entusiasmo por la astronomía.
Debo decir que soy un fascinado de la pluralidad y del encanto natural de los pueblos latinoamericanos. Me parece fantástico que podamos compartir tanto con una lengua y espíritu de lucha en común.
Debemos seguir trabajando en LIADA para que Latinoamérica continúe siendo escuela de grandes astrónomos.

Ester L.: ¿Puedes contarme algo más de tu relación con Ignacio Ferrín o de su visita a Valencia?

Josep T. :
Siempre ha sido muy cordial. Yo contacté con LIADA allá por 1985, cuando él era uno de sus principales motores. Cuando Ignacio visitó la Asociación Valenciana de Astronomía en 1987 te puedes imaginar que fue realmente importante para el grupo de jóvenes que allí nos reuníamos.
Compartimos con él nuestros modestos estudios del cometa Halley y de meteoros, con el entusiasmo y ánimo de Ignacio Ferrín. Su participación en la International Halley Watch y sus publicaciones motivaron entonces a muchos jóvenes en el estudio de los cuerpos menores del sistema solar.
Como el mismo se titula, Ignacio es un gallego universal. Mi madre y mi hermano nacieron también en Galicia, una tierra fascinante.

Ester L.: ¿En que consiste tu trabajo de investigación en la UCLA?

Josep T. : Básicamente trabajo sobre las condiciones de formación y evolución de asteroides y cometas. Lo hago en base al estudio de los meteoritos más primitivos, algunos de los cuales tienen la firma de algunos procesos fascinantes ocurridos en sus cuerpos progenitores.
Por ejemplo, recientemente hemos estado trabajando en el meteorito Plainview. Esta brecha probablemente estuvo formando parte del regolito de su asteroide progenitor, sometida a continuos impactos. Una pequeña sección de ese meteorito es extraordinariamente rica en carbono (¡un 13%!) y hemos propuesto que fuese producida en un impacto con un proyectil de origen cometario. Los cometas tienen un porcentaje muy elevado de carbono, sin duda varias veces mayor que el presente en las condritas carbon
áceas.
Ese trabajo será publicado en breve en Geochimica et Cosmochimica Acta y ha sido liderado por mi colega Alan Rubin (UCLA).


Ester L.: ¿Cuál crees que es el papel que jugaron los cometas y meteoritos más primitivos en el origen de la vida en la Tierra?

Josep T. :
Pienso que fundamental. Una vez finalizada la fase de grandes impactos, que dio origen a la consolidación de la Tierra, tenemos evidencias de una última fase muy importante de ese denominado “Gran Bombardeo” que finalizo hace unos 3800 millones de años.
El enriquecimiento en agua y los compuestos orgánicos de la Tierra primitiva tuvo lugar por la llegada de objetos ricos en volátiles, tales como cometas y condritas carbonáceas.
El Prof. Julio Fern
ández ha demostrado el papel de la consolidación tardía de los planetas gigantes Urano y Neptuno como inductora de la caída de cometas sobre los planetas terrestres durante las últimas etapas de acreción. Pero estamos todavía lejos de comprender como tuvo lugar la aparición de la vida.
El Prof. Joan Oro nos puso sobre la pista cuando en sus múltiples trabajos insistía acerca de la gran similitud entre la composición química de los cometas y la de los seres vivos de la Tierra. Posiblemente seamos el fruto de la evolución de la materia orgánica traída por cometas y condritas carbonáceas. Cuanto mas aprendemos de estos objetos mas fascinados quedamos.

Ester L.: ¿Entonces crees que los compuestos orgánicos también llegaron en los meteoritos?

Josep T. : Sí, estamos convencidos que llegaron a través de cometas y condritas carbonáceas. Las condritas carbonáceas contienen carbono entre un 3 o 4% (en masa).
El meteorito Murchison contiene incluso aminoácidos del mismo tipo de los que pensamos debieron estar en la “sopa primitiva” de la que surgieron los primeros seres vivos.
Los estudios remotos de cometas sugieren que las proporciones de carbono serán mucho mayores, pero desconocemos todavía muchas cosas acerca de ellos.
Con diversas misiones a cometas culminadas con Rosetta (ESA)
al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en el 2014 esperamos aprender lo mas posible de estos fascinantes objetos.

Ester L.: ¿Pero el agua no se pierde por evaporación al entrar en la atmósfera?

Josep T. : Como sabes la materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Muchos meteoritos condríticos por su fragilidad se fragmentan en la atmósfera, parte se vaporiza y disocia pero el vapor de agua y el resto de compuestos quedan en la atmósfera. Además, si la geometría del encuentro es favorable pueden sobrevivir fragmentos que llegan intactos a la superficie terrestre.

El meteorito de Tagish Lake caído en Canadá el 18 de enero de 2000 es un fascinante ejemplo.

Estamos aprendiendo mucho sobre estos procesos, es solo el comienzo.

 

Ester L.: ¿Cómo se determina que las condritas carbonáceas son tan antiguas? ¿Como se las data?

Josep T. : Hay elementos químicos cuyos átomos pueden presentar un número diferente de neutrones sin que varíen sustancialmente sus propiedades. Estas “variedades” para un mismo átomo se denominan isótopos.

Algunos isótopos radiactivos quedaron “almacenados” en los meteoritos durante su consolidación. Como conocemos la ley exponencial en que esos isótopos se desintegran en otros elementos, podemos estimar la cantidad del isótopo todavía radioactivo y la cantidad que ya ha transmutado, entonces podemos estimar la cantidad inicial y el tiempo en el que se formaron.

Estimaciones de los meteoritos más primitivos (condritas carbonáceas) indican en promedio la antigüedad del sistema solar en unos 4560 millones de años.

Fue entonces cuando estos fascinantes objetos se consolidaron, antes de que lo hiciesen los planetas.

Los cocientes isotópicos mas usados para este menester suelen ser 87Rb/86Sr o 87Sr/86Sr. (*)

 

Ester L.: ¿Sabes si se ha descubierto alguna condrita carbonácea en Latinoamérica?

Josep T. :  Una de las mas famosas de los últimos tiempos es el meteorito Allende, caído en México el 8 de febrero de 1969. Un meteorito fascinante que, por ejemplo, ha permitido datar el origen del sistema solar.
En él quedaron retenidas inclusiones de calcio y aluminio que denominamos CAIs, los objetos más antiguos que conocemos, pues flotaban alrededor del Sol en la nebulosa protoplanetaria antes de que se consolidasen estos meteoritos.
También es conocida la condrita carbonacea Santa Cruz caída en Tamaulipas (México).

Ester L.: ¿Cuáles son los meteoritos que contienen más agua y cuales menos? ¿A que se debe la diferencia?

Josep T. :
Los que poseen mas agua son las condritas carbonáceas, que pueden poseer hasta cerca de un 10% en masa. Los que menos los meteoritos metálicos que no poseen agua en su composición puesto que se formaron a grandes presiones y temperaturas.
La diferencia radica en que unos provienen de asteroides pequeños y otros del interior de grandes asteroides (cientos de kilómetros).
Me explico: los meteoritos metálicos se formaron en grandes asteroides que se diferenciaron internamente, es decir, los elementos pesados como el hierro y el níquel se fueron al fondo por su mayor densidad y así sucesivamente.
Cuando se formaron los asteroides grandes los impactos eran tan frecuentes que los calentaron junto con los elementos radioactivos allí contenidos. Con asteroides gigantes en estado fluido los elementos más densos se fueron hacia el interior. Ese proceso se denomina “diferenciación”.
Meteoritos métalo rocosos también existen. Se denominan palasitas y provienen de regiones a medio camino, mezcla de metal y roca. En cierto sentido, es igual que lanzar una piedra a un estanque: la piedra por su mayor densidad que el agua se va al fondo. Por ello los meteoritos metálicos son también extraordinariamente interesantes, dado que provienen del interior de grandes asteroides y nos cuentan con detalle la historia de su asteroide engendrador.
Un gran impacto tuvo que ocurrir para que estas preciosas muestras del interior de estos asteroides lleguen hasta nosotros. Por ello, los meteoritos argentinos Campo de Cielo y las palasitas chilenas Imilac son también un maravilloso legado para generaciones futuras.

Ester L.: Si los meteoritos como el Allende o Murchison contienen moléculas orgánicas complejas ¿Cómo es posible que éstas no se alteraran durante su larguísima estadía en el espacio o al atravesar la atmósfera?

Josep T. : En el espacio la radiación no puede penetrar más allá que unos cientos de micras (dependiendo de su longitud de onda). Los interiores de los meteoritos más primitivos se mantienen prácticamente intactos siendo representativos de los compuestos y química presente en los lugares del sistema solar donde se formaron. Al entrar en la atmósfera los meteoritos no son calentados salvo en el exterior, no mas allá de unos pocos milímetros en la que se forma la corteza de fusión. El interior permanece inalterado.

Ester L.: En tu opinión, ya existen evidencias que nos permitan decir  que la materia orgánica que dio origen a la vida en la Tierra fue aportada por los meteoritos o por los cometas. ¿O tiene otro origen?

Josep T. : De meteoritos ricos en carbono y de cometas. Porque sino ¿De donde pudo venir? Realmente no conocemos otros cuerpos con tal profusión de materia orgánica, ellos fueron la clave de nuestra existencia.
Lo fascinante es que la astrofísica nos revela que lo que no eran sino teorías hace unas décadas sobre los discos protoplanetarios y las etapas tempranas de formación del sistema solar están repitiéndose actualmente alrededor de otras estrellas. Allí otros cometas y meteoritos ricos en carbono quizás siembren la semilla si encuentran un planeta adecuado y fructífero como este. Esto nos enseña muchas cosas. Mayor humildad y espíritu de lucha por concienciar a las futuras generaciones.
Llegar hasta aquí ha sido un largo proceso por el que merece la pena preservar la riqueza natural y diversidad de este planeta, es justo devolverle algo a cambio, dado que nos ha regalado quizás lo más preciado del universo: la vida.

Ester L.: ¿Es correcto  que en las condritas carbonáceas se pueden encontrar las evidencias de que la nebulosa en la cual se formó nuestro Sistema Solar se comprimió debido a la onda expansiva de una supernova cercana? De  ser esto cierto ¿Cuáles serían tales evidencias?

Josep T. : Precisamente al estudiar el meteorito Allende y otras condritas carbonáceas se llega a la conclusión  que contenía un exceso del isótopo 26Mg  (magnesio 26) que solo puede explicarse por haber sido incorporado 26Al ( Aluminio 26) poco antes de haber condensado ese meteorito. Como ese isótopo de aluminio transmuta a 26Mg en unos 700.000 años ese 26Al debió haberse incorporado poco después de haberse procesado en la explosión de una supernova.
Posiblemente la nube protoplanetaría que dio origen al Sol y los planetas estuvo muy cerca de una región de formación estelar imponente, bellísima. Allí, una, (o más de una), supernova estalló y su onda de choque conteniendo
26Al enriqueció las nubes moleculares de las que nacería nuestro sistema solar.
Hay claves adicionales pero esa sin duda es una de las de mayor peso.

Ester L.: ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Josep T. : Sin duda deseo seguir aprendiendo sobre el papel de los cuerpos menores en el origen de la vida.
Ahora estamos afrontando un enorme reto en España que centra mi atención.
Un grupo interdisciplinario integrado principalmente por los Dres. Jordi Llorca, Alberto Castro Tirado, Juan Fabregat, José Lu
ís Ortiz, José Ángel Docobo y yo mismo estamos trabajando en el desarrollo de una red para el registro de bólidos con una tecnología innovadora de cámaras de video y CCDs.
Esto es importante porque el estudio de las trayectorias de los bólidos nos permite conocer cuando y donde caen meteoritos.
Por si fuera poco, podemos estimar sus órbitas en el sistema solar para saber de donde proceden y que mecanismos dinámicos los han transportado hasta aqu
í.
Con ello intentaremos recuperar m
ás meteoritos después del éxito conseguido con la recuperación y la determinación de la órbita del meteorito Villalbeto de la Peña, caído en Palencia el 4 de enero de 2004.

Me despido del Dr. Josep Maria Trigo, mientras me viene a la mente lo que decía  Carl Sagan: “La superficie de la Tierra es la orilla del océano cósmico. Desde ella hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos.”
Siguiendo con esa metáfora, pienso que los meteoritos serían los  guijarros que el océano cósmico arroja a nuestra playa, dándonos solo una pequeña muestra de nuestro vasto universo.

(*) Se refiere a los isótopos de los elementos Rb , Rubidio y Sr , Estroncio.

 

Nota de la autora: Mi agradecimiento al Sr. Oscar Turone, presidente de la Sociedad Meteorítica Argentina, por su ayuda y valiosas sugerencias.